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Cómo trabajamos

La auditoría de 27 puntos y el informe de cada visita

Antes de proponer un plan hay que saber qué hay. La auditoría es una visita técnica que termina en un documento: lecturas del agua, estado de la instalación, fotografías y tres opciones de actuación con sus consecuencias. Sin eso, cualquier presupuesto es una suposición.

Por Jonatas Sampaio, CEO y Director Técnico 13 min de lectura

Por qué empezamos midiendo

Un presupuesto de mantenimiento hecho por teléfono es un número inventado. El coste real de llevar una piscina depende del volumen del vaso, del estado del filtro y de la bomba, de cuánta cal lleva el agua, de si hay ácido cianúrico acumulado de temporadas anteriores y de si la instalación tiene alguna avería que se esté pagando en producto. Nada de eso se sabe sin ir y medir.

Hay una segunda razón, menos comercial y más importante: si no queda registrado el estado de partida, dentro de seis meses nadie podrá decir si la piscina ha mejorado. La auditoría es el punto cero contra el que se compara todo lo demás.

Por eso la auditoría es lo primero, no lleva coste ni compromiso, y termina en un documento que es suyo, con independencia de que después trabajemos juntos o no.

Bloque 1: el agua, siete parámetros

Se mide con fotómetro y reactivos en fecha, con la muestra tomada lejos de los retornos y de los skimmers, a profundidad de codo, anotando la hora. Los siete:

Los siete parámetros del agua que se miden en cada visita
ParámetroQué dice
pHSi el desinfectante que hay en el agua va a funcionar o no. Decide la eficacia de todo lo demás.
Cloro libreEl desinfectante disponible en ese momento para actuar.
Cloro combinadoEl desinfectante ya gastado en forma de cloraminas. Es lo que provoca el olor fuerte y el escozor de ojos, y casi nadie lo mide.
Alcalinidad totalLa capacidad del agua de sujetar el pH. Explica el «pH rebote».
DurezaCalcio y magnesio disueltos. Determina si el agua va a dejar cal o a atacar el vaso.
Ácido cianúricoEl estabilizante acumulado. Explica las piscinas que no responden al cloro.
Sólidos disueltos totalesLa carga total de sales. Indica cuándo el agua ha llegado al final de su vida útil y hay que renovar parte.

Los dos que casi nunca aparecen en un control rutinario son el cloro combinado y el ácido cianúrico, y son precisamente los que explican los dos problemas más frecuentes: el agua que molesta al bañarse y el agua que no responde al tratamiento. Si su proveedor actual no se los informa, es muy probable que esté midiendo con tiras.

Bloque 2: vaso y estructura

Se revisa en seco lo que se puede ver y se documenta con fotografía:

  • Revestimiento: gresite, liner o pintura. Piezas desprendidas, juntas en mal estado, rugosidad, zonas donde se agarra la suciedad.
  • Línea de flotación: el cerco de grasa y crema solar, que indica cómo se ha venido limpiando.
  • Coronación y playa perimetral: piezas sueltas o rotas, que además son un riesgo para los bañistas.
  • Skimmers, sumideros y rejillas: estado, fijación y seguridad. Una rejilla de sumidero mal sujeta es un riesgo serio, no un detalle estético.
  • Escaleras, barandillas y elementos de acceso: anclaje y corrosión.
  • Indicios de fuga: pérdida de nivel que no cuadra con la evaporación, humedades en el entorno del vaso, consumo de reposición anormal.
  • Y la medición del volumen real del vaso, porque de ahí sale toda dosificación. Es el dato que falta más veces en la documentación de una piscina.

Bloque 3: equipos y circuito

  • Bomba: potencia, estado, ruido, estanqueidad del cierre mecánico, cebado.
  • Filtro: tipo, estado de la carga filtrante y antigüedad, presión de trabajo en el manómetro y comportamiento tras el contralavado.
  • Válvulas y tuberías: fugas, válvula selectora, estanqueidad.
  • Dosificación: dosificador, bomba peristáltica o célula de electrólisis; estado de la célula y presencia de incrustación de cal.
  • Regulación automática, si existe: sondas, calibración y si está funcionando de verdad o solo instalada.
  • Cuadro eléctrico: protecciones, diferencial, estado general y programación horaria. Un cuadro de piscina en mal estado es un riesgo eléctrico en un entorno con agua.
  • Iluminación sumergida: estanqueidad y tipo.
  • Climatización y cubierta, si las hay.
  • Y el cálculo de las horas de filtración que esa instalación necesita, con su caudal y su volumen, frente a las que tiene programadas. Es donde aparece la mayoría de las sorpresas.

Bloque 4: consumo y eficiencia

Esta parte es la que suele cambiar la conversación, porque pone números a lo que se estaba pagando sin saberlo:

  • Consumo de agua de reposición y comparación con la evaporación esperable. Una desviación grande apunta a fuga o a contralavados excesivos.
  • Consumo eléctrico estimado de la filtración, con la potencia de la bomba y las horas reales.
  • Consumo de producto de la última temporada, si hay datos, y si es coherente con el volumen del vaso.
  • Oportunidades concretas de ahorro: cubierta, programación horaria, bomba de velocidad variable, ajuste de los contralavados.

El desglose de cada una de esas partidas está en cuánto cuesta mantener una piscina.

Bloque 5: documentación y cumplimiento

Solo aplica a piscinas de uso colectivo, y es la parte que menos se mira y más disgustos da.

  • Qué documentación existe de la instalación y qué falta.
  • Estado del libro de registro: si existe, si está al día, si es accesible para el titular y si se puede exportar.
  • Qué controles y analíticas se han venido haciendo y con qué frecuencia.
  • Señalización y elementos de seguridad: profundidades, normas de uso, material de salvamento, accesibilidad.
  • Qué obligaciones corresponden a esa instalación concreta según el marco aplicable en Andalucía —el Decreto 485/2019 y la reglamentación estatal de piscinas—, comprobadas sobre el texto en vigor y la clasificación real de la piscina, y no por analogía con otra comunidad.
  • En instalaciones con torres de refrigeración, condensadores evaporativos u otros equipos de riesgo, el encaje con el RD 487/2022 en materia de prevención de legionela, en el plano de asesoramiento técnico, control y seguimiento.

Lo que la auditoría no es. No es una inspección oficial, no sustituye a la autoridad sanitaria y no certifica nada. No garantiza el resultado de una inspección —nadie puede—. Es un informe técnico que le dice qué hay, qué falta y en qué orden conviene resolverlo. Donde la respuesta depende de la interpretación de una norma, lo decimos como tal y recomendamos la verificación correspondiente, en vez de afirmar lo que no nos consta.

Qué recibe usted

Un documento, en menos de dos horas desde la visita, con cinco cosas:

  1. Las lecturas del agua, los siete parámetros con sus valores, la hora y el punto de toma.
  2. Fotografías de lo que se encontró, en particular de lo que requiere actuación. Una foto de un gresite despegado ahorra media discusión en una junta.
  3. Los hallazgos ordenados por prioridad: lo que es seguridad, lo que es cumplimiento, lo que es coste y lo que es estética. Son cuatro urgencias distintas y mezclarlas no ayuda a decidir.
  4. Tres opciones de actuación, con lo que incluye cada una y lo que deja fuera. No una, tres: lo mínimo imprescindible, lo recomendable y lo completo, para que la decisión sea suya con la información delante.
  5. El volumen del vaso y los datos técnicos de la instalación, que seguramente no tenía por escrito y le van a servir siempre, con nosotros o con quien sea.

El informe es suyo. Si decide no contratar, se lo queda igual: le sirve para pedir otros presupuestos sobre datos reales en vez de sobre impresiones.

Y después: el informe de cada visita

La auditoría es el punto cero. Si a partir de ahí hay servicio, cada visita genera un informe del mismo tipo, y esa es la parte que de verdad cambia la relación con el mantenimiento de una piscina.

Porque el problema del sector no es técnico, es de información. Pregunte a cualquier propietario con servicio contratado qué valor de pH tenía su piscina la semana pasada. Casi nadie lo sabe, y no es culpa suya: nadie se lo ha dicho nunca. Eso crea tres problemas a la vez. El cliente no puede verificar el servicio que paga. Cuando algo va mal, no hay histórico que permita entender por qué —y las causas de los problemas del agua son casi siempre tendencias, no sucesos—. Y en una comunidad, llegado el momento de una inspección o de una reclamación, no hay nada que mostrar.

Es la razón de la segunda mitad de nuestra tagline: «Agua perfecta. Gestión visible.» Lo primero lo hace cualquier buen técnico. Lo segundo es una decisión.

Los ocho bloques del informe de visita

Siempre los mismos, en el mismo orden. Que sea siempre igual no es rigidez: es lo que permite comparar la visita de hoy con la de hace tres meses, y leer diez informes de diez comunidades sin reaprender el formato cada vez.

  1. Identificación: instalación, fecha, hora de entrada y de salida, y técnico que la realizó, con nombre.
  2. Los siete parámetros del agua con sus valores, y una marca clara de si cada uno está en rango o fuera.
  3. Lo que se hizo: tareas de limpieza, contralavado, revisiones del circuito.
  4. Productos aplicados, cuáles y en qué cantidad. Con eso el consumo de producto deja de ser un misterio y pasa a ser una cifra comprobable.
  5. Fotografías del estado del agua y de cualquier hallazgo relevante.
  6. Incidencias: qué se ha detectado, qué se ha hecho, qué queda pendiente y con qué urgencia.
  7. Estado de salida: cómo queda el agua y la instalación al terminar.
  8. Próxima visita prevista y qué hay que vigilar hasta entonces.

Llega por WhatsApp y por correo al terminar la visita, el mismo día. No a fin de mes: el mismo día, porque un dato de hace tres semanas ya no permite actuar.

Las fotografías

Una fotografía resuelve discusiones que las palabras alargan. Sirven para tres cosas: documentar el estado del agua al llegar y al salir; documentar un hallazgo —una junta que gotea, un gresite desprendido, un manómetro marcando lo que no debería—, que es lo que permite a un administrador llevar a la junta una propuesta de reparación con fundamento en lugar de una descripción de segunda mano; y ver la evolución, porque la misma mancha fotografiada en marzo y en julio dice si va a más o está estable.

Las fotografías son del agua y de la instalación. No fotografiamos personas, ni el interior de la vivienda, ni nada que no tenga que ver con el trabajo.

Las lecturas, con histórico

Un valor aislado dice poco. Un valor dentro de una serie dice casi todo. Es la diferencia entre «el pH está en 7,8» y «el pH ha subido dos décimas cada semana desde que empezó el calor».

Por eso cada parámetro se presenta con su histórico, y por eso los informes se guardan. Lo que aparece en cuanto hay serie:

  • Tendencias. Un pH que sube de forma sostenida indica que la alcalinidad no está sujetando el agua, y eso se corrige una vez en lugar de perseguirlo cada semana.
  • Patrones. Valores que empeoran siempre los lunes señalan el uso del fin de semana. Valores que se descolocan tras cada contralavado señalan el agua de reposición.
  • Acumulaciones. El ácido cianúrico y los sólidos disueltos solo suben. Con histórico se ve venir la renovación parcial de agua y se programa para el invierno, que es cuando no molesta a nadie.
  • Anomalías de consumo. Si el gasto de producto sube sin que haya cambiado el uso, hay algo: una fuga, una filtración que ha dejado de rendir, una célula incrustada.

Los parámetros y por qué se miden esos siete están en la auditoría de 27 puntos; el pH y la alcalinidad, en detalle, en este artículo.

Las fotografías

Una fotografía resuelve discusiones que las palabras alargan. Tres usos concretos:

  • Estado del agua al llegar y al salir. Es la prueba más directa del trabajo hecho.
  • Hallazgos. Una junta que gotea, una pieza de gresite desprendida, un manómetro marcando una presión que no debería. En una comunidad, esa foto es lo que permite al administrador llevar a la junta una propuesta de reparación con fundamento, en lugar de una descripción de segunda mano.
  • Evolución. La misma mancha fotografiada en marzo y en julio dice si va a más o está estable, y por tanto si hay que actuar ahora o vigilar.

Las fotografías son del agua y de la instalación. No fotografiamos personas, ni el interior de la vivienda, ni nada que no tenga que ver con el trabajo.

Entrada, salida y acceso

Cada informe registra la hora de entrada y la de salida, con la localización de la propia instalación. Esto no es vigilancia del técnico: es la respuesta a una pregunta razonable que el cliente no podía hacer hasta ahora, que es «¿vinieron, y cuánto tiempo estuvieron?».

Tiene además un efecto que nos importa como empresa: hace que el servicio sea comprobable. Si cobramos una visita semanal, se puede verificar que hubo una visita semanal y que duró lo que dura hacer el trabajo. La transparencia funciona en las dos direcciones, y eso es exactamente lo que queremos de un contrato de varios años.

El protocolo de acceso se acuerda por escrito al principio —llave, código, portería o presencia— y cada entrada queda registrada en el informe. No hace falta que nadie esté en casa.

El libro de registro digital

En una piscina de uso colectivo hay obligación de llevar registro de los controles del agua y de las incidencias. Tradicionalmente eso ha sido una carpeta en el cuarto de bombas que se rellena a mano y que aparece a medias cuando hace falta.

Nuestra versión es digital, y resuelve las tres cosas que fallan en la carpeta:

  • Se rellena en el momento, en la visita, no de memoria por la noche.
  • Es accesible para el titular cuando quiera, sin pedirlo. La comunidad y su administrador consultan sus datos directamente.
  • Es exportable. Si hay inspección, se entrega el periodo que se pida en un documento ordenado, no una carpeta con huecos.

Qué registros concretos le corresponden a su instalación y con qué frecuencia depende del tipo de piscina y de su clasificación. En Andalucía el marco de referencia para piscinas de uso colectivo es el Decreto 485/2019 junto con la reglamentación estatal aplicable, y lo comprobamos para cada instalación sobre el texto en vigor antes de fijar el plan de controles. No damos por buena la obligación «de la comunidad de al lado»: cada piscina tiene su clasificación.

Una aclaración por honestidad: el registro digital es nuestra herramienta de trabajo y la forma en que entregamos la información. La responsabilidad de llevar el registro corresponde al titular de la instalación; lo que hacemos es ejecutarlo, mantenerlo al día y ponérselo disponible. Qué debe exigirle exactamente a cualquier proveedor en este punto —incluidos nosotros— está en qué debe exigir una comunidad.

Qué no hacemos con sus datos

Como los informes llevan fotografías, localización y datos de la instalación, conviene decir qué se hace con ellos:

  • Se usan para prestar el servicio y para cumplir las obligaciones de registro de la instalación. Para nada más.
  • Las fotografías de una instalación no se publican ni se usan como material comercial sin permiso expreso y por escrito del titular.
  • En una comunidad, el acceso al histórico lo tienen la comunidad y su administrador, no los vecinos a título individual.
  • Al terminar un contrato, el histórico y el libro de registro se entregan al titular. Son suyos.

El detalle del tratamiento de datos está en la política de privacidad.

Cómo pedirla

Por el formulario de la web o por WhatsApp, al +34 624 410 689. Trabajamos en Sevilla y el Aljarafe —Umbrete, Tomares, Bormujos, Mairena del Aljarafe, Espartinas y alrededores— y en el resto de Andalucía según el caso.

Conviene tener a mano, si los tiene, las dimensiones aproximadas de la piscina, la potencia de la bomba y las últimas facturas de agua y luz. Si no los tiene, no pasa nada: la medición la hacemos allí. En una comunidad, es útil que esté presente alguien que pueda abrir el cuarto de bombas y, si existe, que tenga a mano el libro de registro.

Nota sobre MS Soluciones. Somos una empresa nueva: iniciamos actividad el 1 de octubre de 2026. No vamos a contarle una trayectoria que no tenemos. Lo que ofrecemos es formación en química aplicada al tratamiento del agua, un método de medición de siete parámetros con instrumental y no con tiras, y la prueba documentada de cada visita. Eso se puede comprobar en la primera auditoría, que es gratuita precisamente para que la comprobación no le cueste nada.

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