Química del agua
Por qué el agua de la piscina se pone verde
El verde no aparece de un día para otro: es el final visible de una cadena que empezó dos o tres días antes, cuando el desinfectante dejó de estar activo. Entender esa cadena es la diferencia entre tratar la causa y comprar cloro todos los veranos.
Por Jonatas Sampaio, CEO y Director Técnico 9 min de lectura
Qué es exactamente ese verde
El agua verde es agua con algas en suspensión. Las algas son organismos fotosintéticos que llegan a la piscina de forma continua y gratuita: el viento, la lluvia, los bañistas, el césped de al lado. No se pueden evitar. Lo que sí se controla es que encuentren o no condiciones para multiplicarse.
Esas condiciones son tres, y las tres se dan en Sevilla de mayo a septiembre: luz, temperatura y nutrientes. La radiación solar en el valle del Guadalquivir es intensa; el agua de una piscina descubierta pasa semanas por encima de 26 °C; y los nutrientes (nitratos y fosfatos) entran con la lluvia, el abono de los jardines y los propios bañistas. Con esas tres a favor, un alga se divide en horas.
Lo único que lo frena es un desinfectante activo en el agua, de forma continua. Cuando ese desinfectante falta, aunque sea un fin de semana, la población de algas crece de manera exponencial. Por eso el verde parece repentino: no lo es, pero la fase visible sí es rápida.
La señal previa. Antes del verde casi siempre hay un día o dos de agua «mate»: pierde el brillo, el fondo se ve con menos nitidez, el azul tira a gris. Si se corrige ahí, se arregla con producto y filtración. Si se espera al verde, hace falta un tratamiento de choque y varios días de filtrado.
La cadena que lleva al verde
En la práctica, el agua verde de un chalet del Aljarafe suele venir de una de estas cinco cadenas. Ninguna es exótica: son las mismas todos los años.
- Dosificación interrumpida. Se acabó el producto, el dosificador se atascó, o se marchó la familia dos semanas de vacaciones en agosto dejando el sistema con la carga de una semana.
- pH alto. El cloro está en el agua, el test lo detecta, pero no desinfecta. Es el caso más frecuente y el más desconcertante para el propietario. Lo explicamos abajo.
- Ácido cianúrico acumulado. Años de pastillas de tricloro han dejado el agua con tanto estabilizante que el cloro queda bloqueado. El test da «cloro correcto» y el agua se pone verde igual.
- Filtración insuficiente. La bomba funciona cuatro horas al día porque la luz está cara, o el filtro de arena lleva seis años sin cambiar la carga. El agua no pasa por el filtro las veces necesarias.
- Tormenta de verano. Una tormenta de agosto aporta materia orgánica, polvo y nutrientes de golpe, y consume el desinfectante disponible en unas horas. La piscina que estaba al límite cruza la línea esa misma noche.
El pH: por qué el cloro «desaparece» aunque lo haya
Esta es la parte que casi nadie explica en la tienda y que cambia la forma de ver el mantenimiento.
Cuando se añade cloro al agua, no queda como «cloro» sin más. Se reparte entre dos formas químicas: el ácido hipocloroso (HOCl) y el ion hipoclorito (OCl⁻). Las dos aparecen en el test como «cloro libre», pero no valen lo mismo. El ácido hipocloroso es el que desinfecta de verdad, con una eficacia de un orden de magnitud superior a la del ion hipoclorito.
Qué proporción hay de cada uno lo decide el pH, y la curva es abrupta en el rango en el que vive una piscina:
| pH del agua | Ácido hipocloroso (la forma que desinfecta) | Lectura práctica |
|---|---|---|
| 7,2 | Mayoría | El cloro trabaja |
| 7,5 | Alrededor de la mitad | Rango de trabajo habitual |
| 7,8 | Clara minoría | Se nota la pérdida de eficacia |
| 8,0 o más | Residual | Hay cloro en el test y el agua se vuelve verde |
De aquí sale la frase que repetimos en cada visita: medir el pH no es un trámite, es lo que decide si el cloro que ha pagado sirve para algo. Dos piscinas con el mismo cloro libre en el test, una a pH 7,3 y otra a pH 8,1, están en situaciones sanitarias completamente distintas.
En Sevilla y el Aljarafe esto importa más que en otras zonas, porque el agua de red de la comarca es de dureza media-alta y tiende a subir de pH por sí sola. El agua «empuja» hacia arriba, y si nadie corrige, en dos semanas está por encima de 8.
El error que sigue después. Al ver el agua verde con «cloro correcto», la reacción normal es añadir más cloro. Como el pH sigue alto, el cloro nuevo también queda en su forma ineficaz, el agua no mejora, y se gasta producto sin resultado. Primero se corrige el pH; después se clora.
El ácido cianúrico, el error más caro
El ácido cianúrico es un estabilizante: protege al cloro de la radiación ultravioleta. Sin él, el sol de julio destruye buena parte del cloro libre en una tarde. Con la cantidad adecuada, el cloro dura. Es útil y necesario.
El problema es que no se va. Las pastillas y el granulado más vendidos (tricloro y dicloro) aportan cloro y ácido cianúrico a la vez. Cada dosis añade estabilizante que el agua no consume: no se evapora, no se degrada, no lo retiene el filtro. Solo se diluye cuando se renueva agua. Temporada tras temporada, se acumula.
Pasado cierto nivel aparece lo que en el oficio se llama bloqueo del cloro: hay cloro libre en la medición, pero está tan retenido por el estabilizante que su capacidad real de desinfección cae. El test tranquiliza y el agua se pone verde. La corrección no es química: es dilución, es decir, vaciar parcialmente y reponer con agua nueva.
Por eso una de las primeras cosas que medimos en la auditoría es el ácido cianúrico. Es el parámetro que explica la mayoría de las piscinas «que no responden al cloro» y el que ninguna tira reactiva de supermercado incluye.
Cómo se recupera el agua, en orden
El orden importa. Hacer los pasos en otra secuencia es la forma habitual de gastar el doble de producto y tardar el triple.
- Medir antes de echar nada. pH, cloro libre, cloro combinado, alcalinidad total, dureza y ácido cianúrico. Si el ácido cianúrico está por las nubes, ningún tratamiento de choque va a funcionar y hay que diluir primero: conviene saberlo antes de comprar producto.
- Ajustar la alcalinidad total. Es el amortiguador que sujeta el pH. Si está baja, el pH subirá otra vez a los dos días y volveremos al punto de partida. Se corrige antes del pH, no después.
- Bajar el pH al rango de trabajo. Alrededor de 7,2–7,4 para el choque, porque es donde el cloro rinde más.
- Retirar lo grueso a mano. Hojas, insectos y sedimento del fondo con recogehojas y limpiafondos. Lo que se saca con la red no consume cloro ni carga el filtro.
- Tratamiento de choque. Con cloro no estabilizado (hipoclorito), para no seguir sumando ácido cianúrico. Al atardecer: el sol destruiría una parte importante del producto si se hace a mediodía.
- Filtrar de forma continua. Las algas muertas no desaparecen: pasan a ser partículas en suspensión que vuelven el agua turbia y de color lechoso. Hay que filtrarlas, con la bomba en marcha muchas horas y lavados de filtro cuando sube la presión. Esta fase es la que más tiempo lleva y la que más se abandona a medias.
- Floculante o clarificante si hace falta. Para agrupar las partículas finas que el filtro no retiene por tamaño.
- Reequilibrar y volver al régimen normal. Nueva medición completa y vuelta a la dosificación continua.
Una piscina francamente verde no se arregla en una tarde. Con el equipo en buen estado y sin ácido cianúrico acumulado, lo normal es agua clara en dos o tres días, contando desde el choque. Si el filtro está agotado o la bomba no da caudal, el tiempo se alarga y conviene decirlo desde el principio en vez de prometer el baño para mañana.
Que no vuelva a pasar
El verde es un episodio; la causa es casi siempre estructural. Con el agua ya recuperada, estas son las cuatro decisiones que evitan la repetición:
- Medir con frecuencia fija, no cuando el agua se vea mal. Un valor cada semana, siempre el mismo día, deja ver la tendencia. Una medición aislada solo dice cómo estaba el agua ese minuto.
- Dar a la filtración las horas que le tocan, no las que sobran. Las horas de bomba se calculan con el volumen del vaso y el caudal de la bomba, para que el agua complete los ciclos necesarios en un día. En plena temporada eso es bastante más de lo que la mayoría de las piscinas tiene programado.
- Vigilar el ácido cianúrico cada temporada y planificar la renovación parcial de agua antes de llegar al bloqueo, no después.
- Dejar constancia de lo que se midió. Sin registro, cada temporada empieza de cero y se repiten los mismos diagnósticos. Con registro se ve, por ejemplo, que el pH sube siempre tras los contralavados, y se corrige la causa.
Si quiere más detalle sobre los valores concretos y por qué son esos, siga por el pH de la piscina. Si está decidiendo entre cloro y electrólisis salina, la comparación está en cloro o sal. Y si estamos en octubre, el tema del trimestre es el cierre e invernaje.
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